Se les conoce como “Cazadores de Huracanes” y su misión es cruzar la parte más violenta de la tormenta, es decir la pared del ojo.
En pleno vuelo, lanzan dispositivos llamados radiosondas que descienden en una especie de paracaídas hacia el océano y miden en tiempo real la temperatura del aire y del mar, la presión atmosférica, humedad y la velocidad y dirección del viento.
Toda esta información viaja directo al Centro Nacional de Huracanes en Miami. Así, los científicos pueden predecir la fuerza, categoría y dónde tocará tierra el huracán.
¿Te subirías a uno de estos aviones?