¿Alguna vez has dicho algo que podría salir mal y, por si acaso, has tocado madera? Esta costumbre tiene siglos de historia y su origen no está del todo claro.
Una de las teorías la relaciona con antiguas creencias que atribuían poderes protectores a los árboles y la madera.
Con el paso del tiempo, el gesto se convirtió en una forma popular de alejar la mala suerte o evitar que algo bueno que acabamos de decir se arruine.













