Los murciélagos se relacionan con los vampiros principalmente porque existen tres especies de murciélagos hematófagos, entre ellas el vampiro común, Desmodus rotundus, que se alimenta exclusivamente de sangre.
En el siglo XVIII, exploradores europeos conocieron estos animales y comenzaron a llamarlos “murciélagos vampiros”.
Su vida nocturna, las cuevas y su asociación con enfermedades como la rabia reforzaron su imagen siniestra.
Pero la literatura hizo el resto. Drácula, de Bram Stoker, popularizó la idea de que los vampiros podían transformarse en murciélagos.
¿Conocías el origen de esta curiosa relación?













