Ellos no creían que un espejo solo reflejaba tu cara, pensaban que atrapaba parte de tu alma. Por lo tanto, romper el espejo significaba romper tu espíritu.
¿Y por qué siete años? Los romanos creían que el cuerpo y la vida humana se renovaban en ciclos de exactamente 7 años. Si dañabas tu alma, tenías que esperar a que el ciclo se completara para sanar.
En el Renacimiento, los espejos eran sumamente caros porque se fabricaban con mercurio, asiíque romper uno no traía maldiciones, pero sí el riesgo real de un envenenamiento.
Así que no hay magia ni mala suerte, solo historia y química. ¿Conocías este dato?













