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¿Alguna vez has notado que dejas de percibir los malos olores o cualquier aroma constante a los pocos minutos? Aquí te explicamos la razón

Tu cerebro tiene un filtro natural que hace que ciertos olores desaparezcan de tu percepción, aunque sigan presentes en el ambiente.

Tu cerebro activa un filtro, si un olor no cambia, tus receptores se saturan. El cerebro asume que no es un peligro y deja de registrarlo para evitar una sobrecarga sensorial.

Además tu nariz está diseñada para detectar cambios, como una fuga de gas o comida echada a perder, no para mantener un registro fijo, esto ocurre para no utilizar recursos neuronales innecesarios.

Para “reiniciar” tu olfato, sal a un espacio abierto a respirar aire fresco unos minutos para desaturar tus receptores.

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