El multihomicidio ocurrido en un domicilio de Atizapán de Zaragoza dejó una tragedia que va más allá de las cuatro personas asesinadas. Un niño de seis años sobrevivió al ataque y ahora enfrenta la pérdida de su familia.
Jonathan Meléndez, tecladista y fundador de Camilo Séptimo, su esposa embarazada, su hija de tres años y Aleyda Romero, trabajadora de la familia, fueron asesinados el pasado 1 de septiembre.
El menor fue localizado con vida y, de acuerdo con lo explicado por la psicóloga clínica Cathy Calderón de la Barca durante una entrevista para Hechos AM, su bienestar emocional debe ser una de las principales prioridades.
No se trata de obligarlo a contar lo que pasó
La especialista explicó que después de una experiencia traumática como esta pueden presentarse distintas reacciones. Por ello, señaló que lo más importante en los primeros momentos es hacer que el niño vuelva a sentirse seguro.
En lugar de presionarlo para que explique qué escuchó o qué vio durante el ataque, los adultos que lo rodean deberán ofrecerle acompañamiento, afecto y un entorno estable.
El trauma, explicó Calderón de la Barca, puede generar una profunda desconexión y afectar el funcionamiento del sistema nervioso. Por eso, será necesario observar cambios como llanto, temblores, aislamiento o alteraciones en su comportamiento.
El acompañamiento será a largo plazo
El duelo que enfrenta el menor no será sencillo. La pérdida de varios integrantes de su familia en un mismo acontecimiento puede requerir atención psicológica especializada y seguimiento durante distintas etapas de su desarrollo.
La presencia de familiares cercanos, como tíos y abuelos, también será fundamental para construir una red de apoyo que le permita atravesar el duelo sin sentirse solo.
La psicóloga hizo además un llamado a evitar la revictimización y el morbo alrededor del caso. Para el menor, el reto no será únicamente enfrentar lo ocurrido, sino crecer con un recuerdo que podría volver a cobrar fuerza en momentos importantes de su vida.
Por ahora, una de las mayores prioridades es sencilla, pero fundamental: que vuelva a sentirse protegido, acompañado y seguro.













