En Brasil, una densa capa de espuma tóxica cubrió un río en Sao Paulo, fenómeno causado por la contaminación en la región, agravado por la falta de lluvias, lo que es provocado por los residuos de detergentes y otros químicos vertidos sin tratamiento al río que se agitan por la fuerza del agua en la cascada de la ciudad, pudiendo generar irritaciones en piel y ojos.