Noticias.- La tarde del viernes 16 de enero, con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, el Vaticano puso fin al Jubileo celebrado entre diciembre de 2024 y enero de 2026, un acto que inevitablemente trajo a la memoria un episodio ocurrido décadas atrás.
Fue durante la Navidad de 1974 cuando el papa Pablo VI, entonces de 77 años, encabezó la inauguración del Año Santo y, al golpear la Puerta Santa para abrirla, parte de la estructura se desplomó repentinamente, dejando caer escombros a escasos centímetros de donde se encontraba.
El momento, obligó a que acólitos se acercaran de inmediato para auxiliar al pontífice, mientras la pesada puerta de hormigón caía frente a ellos. Aunque el incidente no pasó a mayores, quedó registrado como una de las escenas más tensas en la historia reciente del Vaticano, recordada como la ocasión en que un Papa estuvo a punto de perder la vida durante una ceremonia solemne.