Se dice que alguna vez el jardín Cantador, en Guanajuato capital, fue un lugar emblemático; lucía por sus áreas verdes, fuentes y ser un lugar de convivencia familiar. De esos momentos sólo el recuerdo queda.
Ahora es todo lo contrario, vandalismo, grafiti y deterioro. Dice la gente que los grafitis afectan la imagen del parque porque no se asemejan al verdadero arte, y qué decir de las varias piezas de adoquín que faltan en el piso, poniendo en riesgo a quienes caminan en la zona, especialmente personas de la tercera edad.