Aunque el ejercicio es saludable, los atletas enfrentan presión, expectativas, ansiedad y miedo a no cumplir con lo esperado, factores que pueden provocar autosabotaje.
Especialistas señalan que el entrenamiento psicológico es tan importante como el físico, pues ayuda a manejar las emociones antes, durante y después de una competencia.
Entre las herramientas están el autodiálogo positivo, la visualización, ejercicios de respiración y las llamadas palabras ancla, que fortalecen la seguridad y confianza. Cuidar la salud mental no solo mejora el rendimiento: también permite afrontar los retos deportivos de una manera más saludable.