El agua de los océanos se movería hacia el ecuador, inundando todas las costas y ciudades bajas del planeta, además los huracanes y vientos serían imparables y muy violentos.
Otro de los efectos es que pesarías menos, la fuerza centrífuga contrarrestaría la gravedad y sentirías que pesas menos.
Por si fuera poco, la corteza terrestre se deformaría y las placas tectónicas se moverían constantemente por lo que los habría sismos en todo momento.
¿Te imaginas vivir algo así?