¡De no creerse! Un niño de apenas 5 años terminó con la cabeza atrapada dentro de una olla a presión en Paraguay.
Mientras jugaba en su casa, se puso el recipiente como si fuera un casco, pero ya no pudo sacárselo. Su papá actuó rapidísimo y lo llevó corriendo a la base de los bomberos voluntarios.
Los rescatistas usaron agua y una técnica manual súper cuidadosa para deslizar la olla, sin necesidad de cortar el metal ni lastimar al pequeño.
El niño está sano y salvo, sin un solo rasguño y ya regresó a casa.













