Noticias.- En la historia de los asesinos seriales, uno de los casos más escalofriantes es el de David Parker Ray, también conocido como el "Toy-Box Killer", o el asesino de la caja de juguetes, quien secuestró y torturó a alrededor de 60 víctimas durante dos décadas, y no fue detenido hasta que una joven logró escapar con vida y denunciar lo sucedido.
¿Qué les hacía David Parker Ray a sus víctimas?
De acuerdo con documentos de las autoridades, Ray construyó un remolque especialmente equipado que llamaba su "toy box" (caja de juguetes), donde presuntamente torturaba a sus víctimas. El interior contenía instrumentos de tortura, equipos médicos modificados, dispositivos de restricción y otros implementos diseñados para infligir dolor y terror. Las paredes estaban insonorizadas y el espacio estaba meticulosamente organizado para sus propósitos criminales.
Su modus operandi involucraba drogar a las víctimas, generalmente mujeres jóvenes, y llevarlas a su remolque. Una vez allí, les reproducía una grabación de audio escalofriante en la que describía detalladamente lo que les haría y les advertía que intentar escapar sería inútil. Esta grabación también servía para desorientarlas psicológicamente y quebrar su voluntad.
Ray pudo actuar impunemente durante décadas gracias a que no actuaba solo. Su novia, Cindy Hendy, fue cómplice en varios de sus crímenes, ayudándolo a atraer y controlar a las víctimas. También se sospechaba que su hija, Glenda Jean "Jesse" Ray, y un amigo de Ray llamado Dennis Roy Yancy estuvieron involucrados en algunos casos. Esta red de cómplices facilitó sus actividades durante años sin ser detectado.
¿Cómo capturaron a David Parker Ray, el asesino de la caja de juguetes?
El caso se destapó en marzo de 1999 cuando Cynthia Vigil logró escapar después de tres días de cautiverio. Consiguió liberarse mientras Ray salió momentáneamente, y tras una pelea con Hendy en la que la agredió con un picahielos, huyó desnuda con un collar de metal aún alrededor del cuello hasta encontrar ayuda. Su testimonio fue crucial para la investigación y condujo al hallazgo del remolque y el arresto inmediato de Ray.
La investigación reveló la posible magnitud de sus crímenes. Ray había mantenido diarios detallados, fotografías y videos que sugerían numerosas víctimas a lo largo de décadas. Se estima que pudo haber torturado a más de 60 mujeres de los estados de Arizona y Nuevo México, aunque el número exacto nunca se determinó. Muchas víctimas potenciales nunca se presentaron, posiblemente por vergüenza, amnesia inducida por drogas, o porque no sobrevivieron.
Ray fue acusado formalmente de secuestro y tortura en relación con tres víctimas identificadas. En 2001, fue declarado culpable de varios cargos incluyendo secuestro y conspiración, aunque nunca fue condenado por homicidio. Fue sentenciado a 224 años de prisión. Sin embargo, su primera condena fue anulada por errores procesales, aunque posteriormente fue condenado nuevamente en un acuerdo de culpabilidad.
David Parker Ray murió de un ataque cardíaco en prisión en mayo de 2002, poco después de comenzar a cumplir su sentencia, a los 62 años. Su muerte dejó muchas preguntas sin responder sobre el verdadero alcance de sus crímenes, y el caso permanece como uno de los más inquietantes en los anales del crimen estadounidense.
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