Noticias.- Bañarte con agua caliente puede sentirse relajante y dar una sensación placentera, pero también tiene efectos negativos en el cuerpo. El agua caliente provoca vasodilatación, lo que aumenta el flujo sanguíneo y relaja los músculos de forma momentánea.
Este alivio es temporal y puede generar una falsa sensación de recuperación muscular. En la piel, el agua caliente elimina los aceites naturales que la protegen de bacterias e irritantes. Esto la deja más vulnerable, provoca resequedad, comezón y mayor sensibilidad a jabones, perfumes, el sol y cambios.
El uso frecuente de agua caliente también afecta el cabello, causando irritación del cuero cabelludo, descamación y caída capilar. Además, puede acelerar el envejecimiento de la piel al dañar el colágeno y la elastina, lo que favorece la aparición de líneas y la pérdida de firmeza en la piel.