Hace 7 meses, en Salamanca subieron el precio de pasaje de transporte público, y cómo ya es tradición en cada “tarifazo” vinieron las promesas de un servicio digno, moderno, seguro... y los camiones siguen haciendo más ruido que una matraca. Y los usuarios siguen viajando como si el boleto incluyera experiencia extrema ¡Ah, pero sí! El alcalde Cesar Prieto ya encontró la solución: Que la gente denuncie.
Lo miso que los ciudadanos llevan años denunciando: Unidades en mal estado, maltrato, rutas deficientes y riesgos para los pasajeros. Y mientras los ciudadanos hacen de inspectores, reporteros y hasta supervisores del transporte, el Gobierno municipal parece seguir esperando que le avisen que el transporte está mal. Porque en Salamanca subir el pasaje, fue más fácil que mejorar los camiones.