Guanajuato.- La violencia en el hogar es un problema que no solo desgasta la relación entre los adultos involucrados; sus consecuencias más graves suelen recaer sobre los menores que crecen bajo ese mismo techo.
Especialistas en salud mental y autoridades locales alertan que niños, niñas y adolescentes expuestos a entornos violentos sufren profundas secuelas que impactan directamente en su desarrollo y bienestar.
De acuerdo con expertos en psicología y desarrollo infantil, ser testigo o víctima de maltrato físico o psicológico dentro de la familia quiebra la autoestima de los jóvenes, altera sus procesos afectivos y puede manifestarse mediante conductas agresivas hacia su entorno o con un deterioro progresivo de su salud emocional.
¿cuáles son los riesgos en menores por problemas familiares?
Una de las principales preocupaciones manifestadas por los especialistas radica en los extremos a los que puede llevar este entorno hostil. La exposición constante al estrés, las discusiones y las agresiones dentro del núcleo familiar eleva considerablemente el riesgo de que los jóvenes desarrollen cuadros graves de depresión o ansiedad.
En casos críticos, esta vulnerabilidad emocional llega a traducirse en conductas autodestructivas, donde los menores intentan atentando contra su propia integridad física como una respuesta desesperada ante la situación de dolor que viven de manera cotidiana.
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