Hay lugares que se venden como postal de paz... y luego está Uriangato. El alcalde presume como si viniera con garantía celestial incluida. Según el alcalde Juan Carlos Martínez Calderón, aquí reina la tranquilidad, la cordialidad y la seguridad premium. Casi tipo spa espiritual.
Lastima que la realidad suene más a balacera que a música de banda. Mientras él reparte sonrisas de anuncio turística, la memoria colectiva recuerda lo que su discurso olvida: el 1 de noviembre un intento de robo en una tienda de abarrotes terminó con una mujer sin vida.
En octubre, un hombre fue ejecutado dentro de su vehículo. En agosto, 8 personas fueron asesinadas dentro de una cantina, y qué tal cuando un grupo de hombres disparó al aire en pleno tianguis. Pero nada de eso cabe en la versión oficial, para el alcalde, Uriangato es 100% seguro.