Hay dependencias tan deficientes, que primero tiene que caerse un perrito, luego ir un reportero, después meterse un camarografo a rescatarlo, hacer la nota, volver a hacer la nota y hasta enseñarles el mapa a la dependencia, para que descubran que existe ese problema.
Que no le digan, que no le cuenten. Y a Enrique de Haro le consta con tan filosófica respuesta que dio tras informársele de un registro abandonado. Y es que cuando le preguntaron al dorector de SAPAL qué pasaba con ese registro abandonado, la respuesta fue casi filosófica... un poema.
“No puedo asumir algo que desconozco, pero me llevo la información”, dijo.