Durante años se dijo que el apodo venía porque aquí se comían muchas verduras de hoja verde. Y sí, esa versión existe, pero la raíz verdadera está en algo que construyó esta ciudad desde abajo: la piel, el trabajo y la curtiduría. Quienes transformaban el cuero tenían contacto directo con químicos durante el proceso, especialmente en el descarne.
Con el tiempo, esas sustancias marcaban la piel del torso con un tono verdoso. Un trabajo pesado, clave y preciso, sin el cual León no sería lo que es hoy. Por eso ‘panza verde’ no es un apodo cualquiera, es historia, es identidad y es trabajo heredado por generaciones. Ahora ya lo sabes… ¿conocías esta versión?”