Guanajuato.- Cambiar una llanta ya no es tarea exclusiva de los hombres. Cada vez más mujeres se preparan y actúan con seguridad ante un imprevisto en el camino, demostrando que no necesitan esperar ayuda para resolverlo.
¿Quién dijo que cambiar una llanta es cosa de hombres?
Estas mujeres no esperan ser rescatadas: toman la llave, el gato hidráulico y lo hacen por sí mismas.
Con técnica, paciencia y fuerza, desmontan la llanta sin perder la calma ni el ánimo. Son heroínas modernas con manos firmes y actitud decidida.











