En Morena Guanajuato, la congruencia parece venir con distintas medidas; depende del sapo es la pedrada.
Mientras una diputada toma distancia de un excolaborador, mantiene el respaldo a un regidor de su partido señalado por violencia familiar.
Resulta que la diputada morenista, Miriam Reyes, quiso apagra el incendio que le dejó su ex asesor Oscar Aguayo, detenido por pegarle a su pareja; la diputada fue muy firme. Uno pensaría que la tolerancia cero iba en cero, pero llega la pregunta incómoda ¿Qué pasa con Julio Cesar García? Por cierto, el primer político guanajuatense condenado por violencia familiar. Es regidor de morena en Guanajuat capital, y compañero de precampaña de la diputada... entoces la brújula moral gira como ventilador descompuesto.