Amou Haji, un hombre originario de la aldea de Dezhgah, al sur de Irán, pasó más de 60 años sin bañarse tras adoptar la creencia de que la higiene podía afectar su salud, luego de perder a su familia y aislarse como ermitaño. Vivía en una choza, dormía en un agujero y mantenía una dieta poco común, lo que con el tiempo llamó la atención de medios internacionales.
A pesar de sus hábitos, especialistas señalaron que su estado de salud era estable, sin embargo, en octubre de 2022, después de que vecinos lo convencieran de darse un baño, el hombre murió días más tarde, lo que generó debate sobre la posible relación entre ese hecho y su fallecimiento.