Su nombre es Kennedy, originario de León, Guanajuato, pero habitaba en calles de Tijuana, Baja California. Jesús Ignacio Ozuna, conocido como "Chiquilín", y encargado de una agrupación para personas en rehabilitación por adicciones, lo encontró en situación de calle acompañado por unos perros.
Le ofreció refugio y Kennedy aceptó, pero con la condición de llevarse a los canes con él; el evento fue aún más conmovedor cuando Kenedy recibió un abrazo por parte de quien lo encontró, y se quebró en llanto: "tenía mucho que no me daban un abrazo", dijo.
Este encuentro no fue casualidad, según dijo, pues explicó que días antes alguien le envió un video de él para que lo ayudara, y después él mismo se lo encontró en la calle. Kennedy se encuentra a salvo, y asegura que no estaría aquí de no ser por los perros. Kennedy dice que tiene 41 años y que empezó a consumir drogas siendo adolescente, pero ya se encuentra en una rehabilitación de 6 meses antes de regresar con su familia a León, por que sí, su familia ya está al tanto y lo esperan en su ciudad natal.