Noticias.- El milagro que dio origen a la Virgen Chiquita y a la peregrinación que sigue reuniendo a miles.
La imagen de la Virgen de San Juan de los Lagos llegó a estas tierras en el siglo XVI, llevada por frailes franciscanos como una nueva propuesta espiritual para los pueblos originarios. Elaborada en pasta de caña y resguardada en una pequeña capilla, la imagen permaneció ahí durante décadas, acompañada por la devoción de una mujer indígena llamada Ana Lucía, quien aseguraba recibir favores y señales.
En 1623 ocurrió el hecho que marcó su historia: una niña acróbata perdió la vida tras una caída y, al colocar la imagen sobre su pecho, volvió a la vida de forma inexplicable. Ese suceso dio origen a una devoción que, hasta hoy, sigue movilizando a miles de peregrinos que llegan a San Juan de los Lagos para agradecer milagros y pedir protección.
Dentro del templo se conservan ofrendas que dan testimonio de esta fe viva, como bicicletas, fotografías y objetos personales, prueba de una tradición que continúa vigente y que año con año convierte a este santuario en uno de los más visitados del país.