Noticias.- El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, quiso darse un baño de pueblo, y se dio un baño de realidad. Lo que para él era un simple paseo en bici, es el día a día de miles de tuxtlecos que se mueven en las calles a diario.
Sólo que al Mr. Bean de la política chiapaneca se le olvidaron varios detalles. El casco no es opcional, menos cuando todos en su pelotón si lo traen; el casco no le arruinó su peinado, pero la lluvia sí, además, las calles terminaron inundadas, se subió a la banqueta, salpicaron a los que esperaban el camión, y le recordaron a sus raíces más entrañables.
Todos tenemos días malos, pero imagínense ese día llegando a su casa, pensando que lo que comenzó como u paseo, terminó siendo un viaje por la realidad.