En política no cambian los hechos… cambian las excusas. Ayer lujo y corrupción, hoy “herramienta de trabajo”. Del discurso al volante… sin frenos.
Y para muestra, el caso del polémico y contradictorio senador morenista, Gerardo Fernández Noroña; porque una cosa es hablar cuando se está fuera del poder, y otra muy distinta cuando ya se ejerce. Así hablaba Noroña cuando las camionetas eran, según él, símbolo de corrupción, clasismo, privilegios y desconexión con el pueblo. El discurso cambió, cambió el contexto, cambió el poder.
Ahora resulta que la camioneta ya no es privilegio, si no necesidad, ya no es exceso, sino herramienta de trabajo, vaya maroma... el mismo Noroña que antes acusaba clasismo, defiende camionetas de lujo ¿Qué pasó con la austeridad republicana?