Noticias.- Desde hace años, esta casa alimenta a quienes caminan con fe
Desde hace más de 20 años, María Concepción y su familia cocinan, sirven y reciben a los peregrinos que pasan por Irapuato, sin pedir nada a cambio. Para ellos no es solo dar un plato de comida, es acompañar el cansancio, el frío y el silencio del camino.
PERSONA:
“Mira, es que yo fui peregrina también… esto es una obra de caridad, amor a Dios y al prójimo.”
Aquí nadie es extraño, hay alimento, un lugar para descansar y palabras que reconfortan cuando las fuerzas ya no alcanzan. Lo que empezó como un acto de fe, hoy es una tradición que se hereda.
PERSONA:
“Mis padres nos lo inculcaron desde niños, es un camino de fe.”
A más de dos décadas, esta familia sigue compartiendo un poco de lo suyo para sostener a otros.
PERSONA:
“Pidiéndole a Dios que nos bendiga a todos y que no nos suelte de su mano.”
¿A quién te recuerda esta historia?