Él es Armando, el único okapi de América Latina y vive en el Zoológico de León. Aunque parece una mezcla de cebra, caballo y jirafa, en realidad es el pariente vivo más cercano de la jirafa.
Descubierto en 1901, habita en África y puede medir más de dos metros y pesar hasta 300 kilos. Sus rayas le sirven de camuflaje y su lengua, de hasta 35 centímetros, le ayuda a alimentarse e incluso a limpiar sus ojos y orejas.
Conocido como el “fantasma del bosque”, hoy está en peligro de extinción por la deforestación, la minería ilegal y la caza furtiva.