Cerca del mediodía, el silencio acompañó la salida de los féretros de una funeraria del Estado de México. Ahí comenzaba el último recorrido de Jonathan Meléndez, tecladista y fundador de Camilo Séptimo, asesinado el pasado 1 de septiembre en Atizapán de Zaragoza.
Jonathan, conocido entre sus amigos y seguidores como “Honas”, tenía 38 años. Su despedida ocurrió junto a la de su esposa, Ana Paula, de 35 años, quien tenía cuatro meses de embarazo, y su hija de apenas tres años.
También fue sepultada Aleyda Romero, una joven trabajadora de la familia que murió durante el mismo ataque, aunque su funeral ocurrió en otro sitio rodeada de familiares y vecinos.
Los tres cuerpos fueron trasladados en camionetas negras rumbo al panteón Los Cipreses, en Naucalpan, donde familiares y seres queridos les dieron el último adiós.
Mientras los despedían, dos detenidos llegaron al penal de Barrientos
El cortejo avanzó por la autopista La Venta-Lechería hasta llegar al panteón alrededor de las 13:00 horas.
Mientras la familia era despedida, Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”, señalados como presuntos responsables del crimen, fueron trasladados al penal de Barrientos, en Tlalnepantla.
Diego Sebastián “N” mantenía una relación de negocios con Jonathan Meléndez y, de acuerdo con las investigaciones, esta relación habría facilitado su ingreso al domicilio donde ocurrió el asesinato.
Ahora será un juez quien determine la situación jurídica de ambos detenidos, mientras las familias de las víctimas enfrentan la pérdida de cuatro vidas en un crimen que conmocionó al Estado de México y al mundo de la música.