Dentro de la Catedral Basílica de San Juan de los Lagos, en Jalisco, existe un espacio donde la fe se manifiesta a través de miles de testimonios: el Muro de los Milagros, un rincón devocional que reúne objetos dejados por peregrinos que aseguran haber recibido favores atribuidos a la Virgen.
Esta tradición, que se remonta a 1623 tras un hecho considerado milagroso, ha convertido el lugar en un santuario de gratitud donde se pueden encontrar cartas, fotografías, dibujos y objetos personales que simbolizan batallas superadas.
Entre estos testimonios destaca el de Ana Laura Rodríguez, una madre que hoy agradece dejando la fotografía de su hijo de cuatro años, quien sobrevivió luego de que, cuando tenía apenas nueve meses, los médicos le informaran que ya no presentaba signos vitales, reflejo de la fe que cada año atrae a miles de personas a este emblemático siti