Los músicos se instalaron con todos sus instrumentos de viento y percusión en el emblemático London Bridge. Sin embargo, el espectáculo callejero duró pocos minutos debido a la intervención de las autoridades británicas.
Elementos de la policía de Londres se aproximaron a los integrantes para exigirles que detuvieran la música de inmediato. La orden de desalojo se debió a las estrictas regulaciones locales sobre los niveles de ruido permitidos.












