Tuvieron que pasar 31 años para que alguien pudiera romper una de las marcas más importantes del maratón nacional. El protagonista tiene nombre y apellido: Jorge Luis Cruz Pérez, quien se convirtió en el nuevo poseedor del récord mexicano tras una actuación histórica en el Maratón de Chicago.
El corredor detuvo el cronómetro en 2 horas, 8 minutos y 13 segundos, con lo que superó por 17 segundos el registro de 2:08:30 que Dioncino Cerón había establecido en Londres de 1995. Una marca que resistió durante más de tres décadas finalmente quedó atrás.
Pero lo de Cruz tiene un ingrediente todavía más especial: lo consiguió en su primera participación en Chicago, uno de los maratones más importantes del mundo. Y no necesitó subir al podio para escribir su nombre en la historia, pues terminó en el lugar 16 de la clasificación masculina.
Un récord que se construyó kilómetro a kilómetro.
Detrás de esta hazaña hubo una preparación, sacrificio y trabajo físico y mental. El propio atleta explicó que los ajustes en su alimentación y recuperación fueron fundamentales para llegar en condiciones óptimas a la competencia.
Durante los kilómetros más complicados, el apoyo del público mexicano también hizo la diferencia. Escuchar su nombre y las palabras de aliento en español le dio un impulso extra para seguir adelante.
Con esta actuación, Jorge Luis Cruz no solamente mejoró su marca profesional: también abrió un nuevo capítulo para el atletismo exicano de fondo.
Ahora, el desafío será mantener ese nivel y buscar nuevos objetivos internacionales, con la mira puesta en los Juegos Panamericanos de Lima 2027 y en el camino rumbo a Los Ángeles 2028.
Después de 31 años, el récord cambió de dueño. Y Jorge Luis Cruz demostró que, incluso cuando una marca parece imposible de superar, siempre puede llegar alguien dispuesto a correr más rápido para hacer historia.













