Lo que parecía ser una simple demora por la lluvia terminó convirtiéndose en uno de los momentos más extraños de la temporada. Durante la vuelta de formación de Sepang, varios pilotos comenzaron a perder potencia y algunos autos prácticamente quedaron detenidos en la pista. Entre los afectados estuvieron Max Verstappen y Lewis Hamilton.
La FIA explicó que el problema fue provocado por una combinación poco habitual de factores: bajas revoluciones del motor, poca adherencia por la pista mojada, configuraciones de gestión de energía para lluvia y características específicas del circuito de Sepang.
Ante la situación, la salida tuvo que ser abortada y el organismo trabajó junto con los equipos para distribuir una actualización del software. La corrección tomó alrededor de 20 minutos y permitió que la carrera finalmente pudiera comenzar.
El propio organismo reconoció que no se había probado suficientemente esta combinación con condiciones de lluvia, por lo que ahora realiza una revisión junto con los equipos y fabricantes de unidades de potencia para evitar que algo similar vuelva a ocurrir.
El incidente también reavivó las críticas sobre la enorme dependencia electrónica de los monoplazas actuales. Sergio Pérez calificó la situación como inaceptable, mientras otros pilotos cuestionaron que un problema de software pudiera dejar prácticamente inutilizados a varios autos.
La carrera terminó con victoria de Verstappen, pero el verdadero protagonista antes de la bandera verde fue un error tecnológico que ahora tiene a la FIA buscando respuestas.













