Carlos Alcaraz levantó la voz contra los horarios extremos que se han vuelto cada vez más comunes en los torneos de Grand Slam y pidió que se establezca un límite para evitar que los partidos terminen durante la madrugada.
El tenista español recordó lo ocurrido recientemente en el US Open, donde enfrentó a Ben Shelton en los cuartos de final. El encuentro comenzó después de las 11 de la noche y, tras cuatro horas y 28 minutos de batalla, terminó a las 3:33 de la mañana, convirtiéndose en el partido que más tarde ha terminado en la historia del torneo.
Para Alcaraz, este tipo de horarios no solamente afectan a los aficionados, sino también a los propios jugadores. El español explicó que, después de terminar un partido a esa hora, todavía deben abandonar las instalaciones, regresar al hotel, recuperarse y atender compromisos, por lo que puede terminar durmiendo hasta las 6:30 o 7 de la mañana.
“Creo que es demasiado”, señaló Alcaraz, quien incluso propuso que los partidos tengan una hora límite para terminar, alrededor de las 11 de la noche.
El murciano también consideró que un partido como el que disputó ante Shelton habría tenido un estadio más lleno si hubiera comenzado más temprano, ya que muchos aficionados no pueden quedarse hasta altas horas de la madrugada.
Ahora, mientras se prepara para disputar la Laver Cup en Londres, Alcaraz vuelve a poner sobre la mesa una discusión que lleva años en el tenis: ¿hasta qué punto los horarios nocturnos están afectando a jugadores y aficionados?