Al chocar con el aire helado de arriba, forma nubes gigantes llamadas cumulonimbus. Por dentro, corrientes de viento violentas empujan las gotas de agua hacia arriba, donde las temperaturas están bajo cero, y se congelan al instante.
Ese hielo sube y baja sumando capas hasta que se vuelve tan pesado que el viento ya no puede sostenerlo y como resultado cae en forma de granizo.